Es el decimocuarto restaurante que el
grupo Lamucca abre en Madrid. Lleva el mismo nombre que el abierto a
principios de año en la plaza de San Ildefonso. El chef de este último
es Andy Boman y se caracteriza por sus toques asiáticos en su cocina.
Sinembargo, aunque
hay algún plato de su carta, este restaurante apuesta por los
platos mas castizos de Madrid.
Fundado en:
Octubre 2024
Propietario:
2407 TRAFALGAR ROAD 1 S.L.
Chef ejecutivo:
Daniel Álvarez Marthón
Interiorismo:
Leo Volpe-Prignano de Nommab Studio
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 35,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado en el barrio de Chamberí.
Ya hemos estado cenando en varios de los restaurantes que hay por
allí, sin alejarnos mucho podemos recordar algunos de los
que siguen abiertos: La Catedral de Zamora (cena 120), Villa
de Foz (cena 180),
Café Comercial (cena 328),
Cervecería
Chamberí (cena 396)
y Santancha (cena 403).
Las cañas: Las tomamos en el mismo restaurante.
Fueron una pinta de Mahou, a 4,00 €, media pinta de Mahou
a 2,80 € y
una copa de vermú Lusta a
4,50 €. De aperitivo
no pusieron nada, salvo que consideremos la mantequilla que viene
con el pan.
Nombre: Ultramarines del Coso. No he encontrado el origen
de ultramarines para el nombre del restaurante. Hay una película
de ciencia ficción con ese nombre pero no veo la relación
con el local. Por lo que oímos, parece ser
que
Coso
es el
apellido de uno de los dueños.
Carta
en la web: Si, sin fotos. No se puede
descargar desde la web pero si copiar su imagen.
Carta de
vinos en la web: Si, con precios. No se puede
descargar desde la web pero si copiar su imagen.
Local: Está situado en la calle Trafalgar
1. Ocupa los bajos del nº 1 de la calle Trafalgar y hace esquina
con la calle de Luchana. La fachada tiene
seis amplios ventanales, uno en la calle Luchana, otro en el chafán
de
ambas calles
y los otros cuatro en
la calle Trafalgar, dos a cada lado de la puerta de entrada. La
fachada está pintada de color claro y tiene un zócalo
de aproximadamente un metro de altura de piezas de ladrillo. Exteriormente
no ha cambiado respecto al restaurante
que lo ocupaba anteriormente, tan solo los toldos que hay sobre las
ventanas, ahora amarillos con el borde negro en el que se lee nombre
del local. Es un sitio bastante amplio. La decoración sigue
un estilo que yo definiría como de "a medio decorar".
Es decir, deja los techos al descubierto con los tubos de la climatización
o los eléctricos visibles, las columnas con
el hormigón a
la vista, sin revestir, y las paredes
aparentando el
yeso
sin pintar.
La
decoración es minimalista. Las ventanas están cubiertas con
unas venecianas para protegerse del sol y unas cortinas gruesas,
de color
beige de arriba a abajo, que se pliegan a los lados. La iluminación
es muy pobre y escasa, casi se come en penumbra. Sólo si
tienes la suerte que te toque una lámpara encima de la mesa
podrás ver mejor
lo que comes. Aparte de estas lámparas, también hay
focos desde el techo. El suelo es variado, en algunas zonas con grandes
losetas
imitando a mármol y en otras un especie de plaquetas. En muchas zonas
hay un banco corrido junto a la pared para poner las mesas junto
a él. Esta es una técnica en la que se prioriza la
rentabilidad sobre el servicio, ya que a los comensales sentados
en él,
no se les puede servir como se espera, en un restaurante que aspira
a una
mínima calidad. El sofá es de color negro y un material
parecido al skay. La mayoría de las mesas son rectangulares
con la base de una sola pata metálica de color negro. La superficie
es de madera. También hay alguna mesa redonda. Las mesas están
muy juntas aprovechando cualquier hueco. Nos situaron en una mesa
junto a una columna tras la que se encontraba el ordenador
de pedidos y el material para el servicio, incluso a un palmo de
la mesa, en una repisa de la columna, hubo un tiempo un bote de limpieza
con una bayeta encima. También manipulan los platos al lado
con la posibilidad de manchar al comensal. La iluminación
sobre la mesa era muy pobre. Las sillas son metálicas, tipo
oficina, con respaldo y
asiento
tipo
skay,
de color negro y haciendo juego con el sofá corrido. No ponen
mantel, ni de tela ni de ningún tipo. Las servilletas de papel.
La vajilla es moderna de color blanco salvo los platos de carne,
que
los traen en superficies de pizarra, o las patatas fritas, en fuente
metálica. La cubertería
estándar. Ponen vasos para el agua y copas para el vino.
Comensales: Todos de la Cofradía. Raúl,
Carlos, y Antonio
Avila. Faltaron Antonio Arnáiz Antonio de la Poza, Ricardo y
Justo.
Pan: Ponen tres bollos de pan, de masa madre con un
poco de mantequilla ahumada. Los bollos son pequeños, la mantequilla, sin
sal, buena. Cada uno lo cobran a 1,50 €.
Aperitivo:
No ponen.
Platos a compartir:
Anchoas
00 sobre brioche ahumado: Las
sirven en una pequeña fuente con el logo del local. Es un lomo
de anchoa sobre una porción de tostada de pan brioche del tamaño
adecuado a la del pescado. Por encima lleva un poco de cebollino picado.
El
pan viene excesivamente tostado. La mezcla del dulzor del brioche
y la sal de la anchoa le dan un toque agradable. Estaba bueno,
pero no era lo esperado. Se pidieron tres, una para cada comensal.
Cada una la cobran a 4,50 €.
Buñuelos
con bacalao: Los traen en un plato hondo.
Son seis buñuelos. Vienen bañados en una salsa picante.
Son muy normalitos, la salsa estropea el sabor, no saben a bacalao,
y la textura. Sin
nada que destacar. Se pidió una
ración a 14,00 €, cada uno sale a 2,33 €.
Pulpo a la parrilla con
puré de patatas old
style: Lo
sirven en un plato llano. El pulpo, dos patas, va sobre el puré ocupando
la mitad del plato. El pulpo tenía las ventosas de las patas churruscadas,
dejándole un sabor desagradable. El puré era mantecoso. No estaba
mal a pesar de todo, aunque no hay nada que destacar. Se pidió un
plato a 25,00 €.
Chuletillas de cordero
a la parrilla: Las
sirven sobre una superficie de pizarra incrustada en una bandeja de
madera. Llevan por encima unas hojas de tomillo y sal gorda. Vienen
unas seis unidades. Están muy buenas, se acompañan
con una ración de patatas fritas. Muy buenas.
Se pidió
un plato
a
18,00 €. Cada chuletilla sale a 3,00 €.
Guarnición de patatas fritas: Las
sirven en una fuente metálica. Están cortadas en tiras
y fritas sin quitarles la piel. Están crujientes, saladas y muy
buenas. Se
pidió una ración
a 3,50 €.
Chuletón
de 500 gr. de vaca nacional madurado 40 días: Lo
sirven de la misma forma que las chuletillas. No es el mejor que
hemos comido, pero estaba bien, aunque la carne no estaba muy blanda.
Se pidió uno
a 30,00 €.
Postres:
Flan casero de huevo: La
traen en un plato hondo. Es un flan grande con un poco de nata a un
lado. Estaba bueno.
Se pidió uno a 6,00 €.
Pavlova de maracuyá con frambuesas: Lo
traen en un plato metálico. Es un rosco de merengue duro, semejante
a las rosquillas "listas" de Madrid, pero mas grande, cubierto
de una especie de nata y por encima la crema de maracuyá. Se
le añade una
mora partida en dosérselo. Se pidieron dos postres a 6,50 € cada
uno.
Cafés
e infusiones:
Se tomaron dos cafés cortados a 2,60 € cada uno y uno solo a 2,50 €.
No pusieron nada para acompañar.
Vino:
Quite
2022: Vino tinto con denominación de origen Bierzo.
De bodegas Verónica Ortega (www.veronicaortega.es).
Está elaborado con uvas 100% Mencía y almacenado ocho
meses en barricas de roble francés. Estaba bueno.
Tomamos una botella. El precio en la carta es de 25,00 € la
botella. El precio aproximado de venta al público en una tienda
es de 16,00 € la botella. El restaurante lo vende aproximadamente
un 50% mas caro que el precio de venta al público
medio en un comercio.
Copas: Invitan a chupitos.
Fueron dos cremas de orujo y un limonchelo.
Servicio: Amable y precipitado. No ponen
mantel de ningún tipo. Las servilletas son de papel y tampoco ponen plato
individual para el pan. La situación
de la mesa
no es adecuada al estar junto al ordenador de pedidos y haber un constante
movimiento alrededor. Al principio traen todo a la vez y tuvimos que
decirles que
no lo sirvieran
tan seguido.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del total del precio en factura de la cena,
sin incluir las cañas
ni las copas, 126,50€, el 78,2% corresponde a la comida y 35,20
€, el 21,8% a la bebida.
La carta y la factura: Los precios en ambas coinciden
y contienen el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario final: Local moderno, amplio, con decoración
"sin terminar". Banco corrido junto a la pared y mesas muy
juntas aprovechando al máximo el sitio y dejando poca intimidad
a los comensales. Comida bien presentada y que no ha terminado de gustar
en general.
Sirven
todo con mucha prisa y a la
vez hasta que se les dice. Mesa sin manteles y con servilletas de papel.
Mesa junto a la caja con mucho jaleo y poco iluminada. Precio
alto para lo comido.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.